"…Sintiéndose
alejado de lo que podría ser la realidad de sus pensamientos con respecto a
ella, él no dejaba de encontrarla interesante. Aquel misterio de su esencia
desencadenaba historias y proyectaba en
su mente las imágenes más simples y coloridas que jamás había sabido descubrir.
Imágenes comunes, cotidianas, insignificantes momentos diarios como su entrada en
una librería para ojear algunos títulos de la vidriera, con delicada atención que
la aislaba de todo lo que en su entorno había, lo fascinaban.
Riéndose
de sí mismo, se perdía en sus delirios acerca de esta muchacha desconocida. Sonriendo
y pensando, sintiéndose solo, pero alegre de ello…"
[...]