"...pero aún no sé
si le temo a la muerte
o a la soledad...·
sábado, 29 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
martes, 18 de octubre de 2011
jueves, 13 de octubre de 2011
The Only Moment We Were Alone
abrazarme, levantando la cabeza lentamente, buscando alcanzar el cielo...
me dejo caer, suspendido sobre mis sombras,
te veo y te siento, mis dedos te alcanzan y se deslizan suavemente cuesta abajo
recorriendo tus brazos,
te pierdo en un suspiro,
te encuentro en un latido, ya con los ojos cerrados,
te siento sobre mi pecho, tratando de escuchar, sin dejar que me enfríe
gritas entre llantos, humedeces mis mejillas
las heladas gotas corren hacia un costado, mientras intento abrir los ojos y no te veo
comienzo a creerte sólo un recuerdo
¡todo transcurre tan rápido!,
quiero abandonar este tren...
ya no quiero abandonarme...
nuevamente, con movimientos lentos y agotadores,
más pesado que nunca, trato de alacnzar mi rostro
pero algo me lo impide, son dos manos que me sostienen suavemente,
su calor me repele, dejándome inmóvil en aquella cama,
consigo abrir los ojos, y veo tus labios los posándose sobre mi rostro.
pudiendo conocer su humedad, algo siento nacer,
y allí estás,
mirándome con ternura....
miércoles, 12 de octubre de 2011
Cuando de hacer covers demoledores se trata...
so, so you think you can tell
heaven from hell,
blue skies from rain
can you tell
a green field from a cold steel rail?
a smile from a veil?
do you think you can tell?
and did they get you to trade
your heroes for ghosts?
hot ashes for trees?
hot air for a cool breeze?
cold comfort for change?
and did you exchange
a walk on part in the war for a lead role in a cage?
how I wish, how I wish you were here
we're just two lost souls swimming in a fish bowl,
year after year running over the same old ground
what have you found?
the same old tears
wish you were here...
martes, 11 de octubre de 2011
Rutina
Tan acostumbrado a esta soledad, ya me olvido de desear la tan ansiada compañía.
Tengo tanto para dar, tantos a quienes satisfacer con lo que creo es lo mejor de mi, tan sólo una mano al hombro es lo que pido. Saber que estás, aunque no pueda verte, sentir el calor de una palma... Simplemente en el hombro, no te pido que roces mi pecho, ni acaricies mi cara, mucho menos que me mires a los ojos. Simplemente saber que estás, aunque sea a mi espalda, para sentirte y sentirme, recordar mi calor, mi temperatura, el espacio que ocupo.
No te pido un beso,
No te pido una caricia,
No te pido una sonrisa,
No te pido una palabra (mucho menos al oído),
Ni siquiera sueño con el calor de un abrazo,
Simplemente saber que estás…
Y que sabes que algo ocupo, que lo sientes o alguna vez escuchaste,
Que este chico ahogado e infeliz, que se esconde tras el calor de las sábanas,
Alguna vez supo ser y saber acompañar.
Pongo mi corazón en juego,
Aquí lo tienes, sobre la mesa,
No considero otra forma de pagarte… u otra forma de agradecerte… ni otra forma de despedirme.
domingo, 9 de octubre de 2011
Had a dream last night…
Estaban todos, a pesar de no conocerlos, estaban todos. Había una mesa larga, donde la mitad entraban apretados, mientras los demás mirábamos el arrollo seco donde decidimos nadar.
Con la cara magullada por las piedras que se confundían en el barro, mientras quitaba los pedacitos (diminutos) de mis mejillas dejando la sangre correr, sonaba aquella melodía en mi cabeza, ella apareció. Lucía una prenda blanca, no puedo distinguir si era una camisa, blusa o remera, con un pantalón de jean azul y el pelo cayendo por delante y detrás de sus hombros. Por más esfuerzos que haga, no recuerdo su cara, pero me era imposible dejar de mirarla sin perderme en todo lo que la conformaba. Me miró fijo a los ojos, con extraña expresión (no pude descifrar si era sarcasmo o profundo aprecio), y dijo a modo de regaño: “siempre lo mismo contigo,” y comenzó a sonreír.
Aquella sonrisa, aquella dulce sonrisa… juro que iluminó mi alma -¡me obligó a imitarla!-, mientras un sentimiento de vergüenza me invadía y los ojos se humedecían. Besó mi mejilla y desapareció entre aquellos simpáticos desconocidos.
Sentí, una vez más, que realmente algo valía la pena, me sentí querido, por ella y por mí mismo, me sentí un idiota por la cara magullada, me sentí acompañado, al ver que, desde lo lejos, me esperaba…
pude verme al espejo,
y sonreír…
justo antes de despertar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)