Tan acostumbrado a esta soledad, ya me olvido de desear la tan ansiada compañía.
Tengo tanto para dar, tantos a quienes satisfacer con lo que creo es lo mejor de mi, tan sólo una mano al hombro es lo que pido. Saber que estás, aunque no pueda verte, sentir el calor de una palma... Simplemente en el hombro, no te pido que roces mi pecho, ni acaricies mi cara, mucho menos que me mires a los ojos. Simplemente saber que estás, aunque sea a mi espalda, para sentirte y sentirme, recordar mi calor, mi temperatura, el espacio que ocupo.
No te pido un beso,
No te pido una caricia,
No te pido una sonrisa,
No te pido una palabra (mucho menos al oído),
Ni siquiera sueño con el calor de un abrazo,
Simplemente saber que estás…
Y que sabes que algo ocupo, que lo sientes o alguna vez escuchaste,
Que este chico ahogado e infeliz, que se esconde tras el calor de las sábanas,
Alguna vez supo ser y saber acompañar.
Pongo mi corazón en juego,
Aquí lo tienes, sobre la mesa,
No considero otra forma de pagarte… u otra forma de agradecerte… ni otra forma de despedirme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario