domingo, 9 de octubre de 2011

Had a dream last night…


Estaban todos, a pesar de no conocerlos, estaban todos. Había una mesa larga, donde la mitad entraban apretados, mientras los demás mirábamos el arrollo seco donde decidimos nadar.
Con la cara magullada por las piedras que se confundían en el barro, mientras quitaba los pedacitos (diminutos) de mis mejillas dejando la sangre correr, sonaba aquella melodía en mi cabeza, ella apareció. Lucía una prenda blanca, no puedo distinguir si era una camisa, blusa o remera, con un pantalón de jean azul y el pelo cayendo por delante y detrás de sus hombros. Por más esfuerzos que haga, no recuerdo su cara, pero me era imposible dejar de mirarla sin perderme en todo lo que la conformaba. Me miró fijo a los ojos, con extraña expresión (no pude descifrar si era sarcasmo o profundo aprecio), y dijo a modo de regaño: “siempre lo mismo contigo,” y comenzó a sonreír.
Aquella sonrisa, aquella dulce sonrisa… juro que iluminó mi alma -¡me obligó a imitarla!-, mientras un sentimiento de vergüenza me invadía y los ojos se humedecían. Besó mi mejilla y desapareció entre aquellos simpáticos desconocidos.

Sentí, una vez más, que realmente algo valía la pena, me sentí querido, por ella y por mí mismo, me sentí un idiota por la cara magullada, me sentí acompañado, al ver que, desde lo lejos, me esperaba…

pude verme al espejo,

y sonreír…
justo antes de despertar.

1 comentario:

  1. Es muy lindo Santi!

    En parte me da algo de tristeza, es como cuando un ser querido se va, no sabes si lo vas a volver a ver algun día, pero en sueños nos podemos volver a reencontrar; a su vez, se van pero nos dejan cosas valiosas y hermosas como los recuerdos que nos marcan de por vida y se cumple lo que vos decis: Determinadas personas , momentos, lugares, recuerdos, valen la pena y nos hacen sonreir, llenandonos el alma!

    ResponderEliminar